Cuaderno de bitácora de un viajero a lo pasado de la ciudad que le vio nacer. Pequeñas cápsulas del tiempo, pequeñas curiosidades que voy descubriendo en el papel de los libros y periódicos de aquellos que fueron testigos de otro tiempo, y que con estos artículos vuelven a la luz. Quedan invitados a acompañarme en este viaje.

domingo, 2 de diciembre de 2007

La caldera del portugués ó el estandarte del Corpus. 1384. 2ª parte


Nos habíamos quedado en la 1ª parte de esta historia…

“Viendo indignado el valeroso Juan Páez Gago que en breve le alcanzarían las espadas y lanzas enemigas, no temió su vida, y arrogando el glorioso estandarte por encima de las murallas, exclamó cayendo sobre su rendido caballo en el foso: ¡Morra o homem!… ¡Fique a fama…!

Entonces se lanzaron sobre él todos los españoles, hiriéndole en su cuerpo con espadas y lanzas, le llevaron a Badajoz, donde le dieron muerte arrojándolo en una caldera de aceite hirviendo."

Toda leyenda nace de un hecho real, pero con el paso de las generaciones se le van añadiendo o magnificando algunos aspectos que van transformando la historia.

Nuestra historia acaba con los pacenses aporreando el caldero delante de la muralla de los elvenses, los cuales contestaban agitando el estandarte en lo alto de sus murallas.

Veamos las fuentes portuguesas a ver si nos dan alguna luz o sombra sobre este suceso…

Numerosas son las fuentes que mezclan la leyenda castellana con las suyas propias.

Dentro de las versiones elvenses nos encontramos primeramente con una diferencia, el estandarte no es de Badajoz o castellano, sino que es portugués:

certo cavaleiro português foi a Badajoz no dia em que ali se realizava a procissão de Corpo de Deus, e arrancara das mãos do espanhol, que levava o alçado, um estandarte nosso que estava em poder dos habitantes daquela cidade fronteiriça"

En esta versión el gobernador de Elvas promete el puesto de general o el gobierno de su plaza fuerte a quien fuera capaz de ir a Badajoz y arrancar a los españoles el estandarte portugués y lo trajese consigo.

Una segunda versión nos habla que el gobernador de Elvas no veía con buenos ojos el enamoramiento de su hija con un oficial suyo, diciéndole que sólo le daría la mano de su hija a aquel caballero que fuera ilustre de un gran hecho de armas, refiriéndose a la hipótesis de recuperar el estandarte robado a Portugal.

En las dos versiones, sea por la razón que sea, el gobernador de Elvas les cierra las puertas, muriendo el caballero a manos de los españoles, no sin antes, haber recuperado el estandarte.

Ahora vayamos con la frase que atribuíamos a Juan Páez Gago (o João Paes Gago para los portugueses) cayendo sobre el foso:

¡Morra o homem!… ¡Fique a fama!...

Estas palabras en Portugal han llegado a la cota de proverbio.

¿De donde pueden provenir estas palabras?

Viajemos a la villa portuguesa de Trancoso, al norte de Guardia, a la altura de Ciudad Rodrigo…

Se le atribuyen a João de Tição en el transcurso de uno de los cercos que tuvo Trancoso tras su conquista por Alfonso Henríquez en 1160. João de Tição, según cuentan, dijo estas palabras antes de arrojar, dentro del castillo, el pendón conquistado a los moros.

Veamos la similitud con nuestra historia de Páez Gago, resumidamente:

João Tição era uno de los soldados que defendían el castillo de Trancoso.

Salió del castillo por la noche sigilosamente sobre su caballo hacia el campamento de los moros, que se encontraba a una legua.

Consiguió burlar a los centinelas, apoderándose de su bandera que ondeaba en lo alto de una tienda, partiendo velozmente en dirección al castillo.

Dándose la voz de alarma salieron los moros tras él.

Llegando al castillo, los centinelas vieron a un jinete con la bandera mora y no abrieron la puerta.

Viendo João Tição que se le acercaban sus perseguidores, dando una palmada en la grupa su caballo saltó sobre el foso gritando:

“Salta, cavalo! Morra o homem, fique a fama!”

La bandera la lanzó dentro de las murallas y los moros lo descuartizaron.

En otra versión, se dice que al no abrirle las puertas del castillo y tras lanzar la bandera dentro de las murallas huyó hacia el “valle del moro”, donde fue atrapado, troceado y quemado en aceite hirviendo.

Dejaremos para una 3ª parte la leyenda del caballero portugués Gil Fernández (o Gil Fernandes en portugués) que se entremezcla con la de Páez Gago…

4 comentarios:

pilo dijo...

Fernando, aún hay otra versión más sobre el suceso del pendón de Castilla arrebatado a los españoles.

Esta versión que digo, está vista desde le lado portugués, según la cual, el gobernador de Elvas solía visitar la noche de San Juan los barrios apartado en los que vivían los moros.

Lógicamente, en esta salida el gobernador iba acompañado de vistosa escolta de hombres de armas.

Pues bien, según la leyenda desde el punto de vista portugués, en la noche de San Juan del año 1384 el gobernador salió a su acostumbrada visita y dio la casualidad que un grupo de caballeros españoles también andaba por la cercanías y al ser vistos por los portugueses, éstos cargaron contra ellos, produciéndose una escaramuza entre ambos bandos, dando como resultado que el alférez español se dejó quitar el Pendón y los españoles abandonaron la lid huyendo hacia Badajoz, con lo que el gobernador y sus hombres regresaron victoriosos a Elvas donde fueron aclamados por los ciudadanos.

En fin, una historia más que enriquece nuestras tradiciones.

Anónimo dijo...

... colorin colorado, este cuento se ha acabado.

fdelaiglesia dijo...

Aún no se ha acabado...

Amenazo, y espero que así sea, seguir contando y que me cuenten estas historias...

Las leyendas son parte fundamental de la Historia, ya que sin ellas, no nos hubieran llegado hasta nuestros días, aunque sean vagamente, muchos hechos de nuestro rico y no suficientemente conocido pasado.

Moy dijo...

Hola Fernando :

No hagas caso a ese "anonymus" .Es un fantasma con ganas de joder la marrana .

Por mi parte sigo aprendiendo de esas leyendas e historias tan bien contadas.

Desde la lejania y gracias a ti estoy aprendiendo que fue de nuestro pasado.

Adelante y animos que esos fantasmas no te hagn desfachecer .

Moy