Cuaderno de bitácora de un viajero a lo pasado de la ciudad que le vio nacer. Pequeñas cápsulas del tiempo, pequeñas curiosidades que voy descubriendo en el papel de los libros y periódicos de aquellos que fueron testigos de otro tiempo, y que con estos artículos vuelven a la luz. Quedan invitados a acompañarme en este viaje.

viernes, 1 de agosto de 2008

El Badajoz de mediados del siglo XIX a través del "Madoz". 2ª parte

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Continuamos con el "Madoz" y la descripción que de otras plazas y lugares hace:

"Además de aquellas plazas existen, la plazuela de la Soledad, cuadrilonga irregular formando uno de sus costados la casa de la intendencia, donde se hallan la aduana y oficinas. La de San Andrés al Este de la ciudad, la de las Descalzas, pequeña y en sitio muy frecuentado, los llamados campos de San Francisco, Sto. Domingo, al frente de los conventos de este nombre, y de la Cruz, junto a la puerta de Palmas, que por su extensión sirven para las formaciones y ejercicios de las tropas de la guarnición."


Vamos a aprovechar la ocasión para dar algunos apuntes de la plaza de la Soledad:

La plazuela de la Soledad pasó a la categoría de Plaza muy poco después de la descripción que nos da Madoz, a raíz del derribo por ruina en 1856 de lo que fue el antiguo Palacio de los Fonsecas, donde se hospedó Felipe II en 1580, después llamado de los Marqueses de la Lapilla al concederle el Rey en 1643 dicho título a Don Pedro Rodríguez de Fonseca.

El palacio fue casa del General de la Caballería tras el comienzo de la Guerra de Restauración portuguesa en 1640. Sufrió la desamortización de Godoy de 1798 (que poco antes había sido adquirido por el Rey para instalar un cuartel), para así conseguir dinero para la guerra con Inglaterra, vendiéndose por lotes, aunque ya el año anterior el marqués de Lapilla y Monasterio había cedido una casa, seguramente perteneciente al palacio, al gobierno para redimir la obligación de pagar el servicio de lanzas por la Grandeza de España que disfrutaba, destinándose a oficinas de Hacienda, que debe de ser la casa de intendencia que cita Madoz.



Como hemos dicho, en 1856 se derriba este palacio, quedando así una plaza casi cuadrada, la segunda más grande de Badajoz, tras la de San Francisco, de tal manera que se podía ver tanto el convento de Santa Ana, como la Iglesia de San Agustín desde la plaza.

Pocos años después, en los años 80 de este siglo XIX comenzaron a construirse edificios en la parte donde estaba el antiguo palacio, de los cuales sólo queda el que fue Banco de España, Consejería de Agricultura y actualmente Conservatorio de Música.

El edificio actual del Ayuntamiento, que fue Delegación de Hacienda y de la fundación ONCE se derribó y se reconstruyó un par de veces, siendo el actual edificio de 1969.

El siguiente edificio fue el Hotel Madrid, antes Magestic y anteriormente París.

El edificio de la Tres Campanas aunque es del siglo XIX, se rehabilitó en 1917, cinco años después de incendiarse.

La actual ermita de la Soledad, que sustituyó a la antigua ermita, se empezó a construir en 1931, sobre el solar de Dª Joaquina Acosta, que al morir octogenaria tuvo la generosidad de donarlo, para que en él se edificase el Templo que a la Santa Patrona corresponde, que desde el derribo de su aterior morada se encontraba en la Catedral de San Juan.

La antigua tuvo que ser derribada en 1928 debido a su estado de ruina, estaba donde actualmente está el edificio de la Giralda, construido en 1930. La portada se desmontó y actualmente está sobre la muralla del Parque Infantil.

El origen de la idea de construir la antigua ermita de la Soledad estuvo en una reunión que en 1660, seguramente en el actual convento de las Descalzas, que era donde estaba la casa del gobernador de las Armas de Extremadura, el por entonces Duque de San Germán, Francisco de Tutavila y Tuffo, con diferentes caballeros, militares y políticos para ver la posibilidad de fundar la Cofradía de Nª Sª de la Soledad, encargando poco después la imagen de la Virgen al lugar de nacimiento del Duque, Nápoles. Se compraron las casas donde actualmente está el edificio de la Giralda y mandó construir la ermita de la que será nuestra Patrona de la Ciudad, que fue inaugurada en 1664.

El resto de construcciones de la Plaza son también del siglo XX. Habría que destacar que entre las actuales calles de San Pedro de Alcántara y la Plaza de San Agustín, estaba el antiguo convento de los Remedios, del siglo XVII. La congregación de Trinitarias tuvo que abandonarlo con la revolución de 1868, siendo trasladada a la ermita de la Paz y antiguo Hospital de la Concepción en 1876, tras haber sido acogidas en el convento de Santa Ana.

Continuamos con el Madoz…

"En el campo de San Francisco se ha construido un gran salón de paseo, circunvalado de un asiento corrido, con verja de hierro por espaldar, y se entra por dos bonitas escalinatas. Le rodean por la parte exterior dos órdenes de calles adornadas de arboledas y canapés. En el centro del testero principal se eleva un obelisco de piedra mármol con una fuente que le sirve de pie, cuyo surtido de aguas le hace más vistoso y agradable. En uno de los lados mayores está la noria, que alimenta la fuente, cubierta con un muro de arcadas, del gusto gótico, y a su inmediación un estanque que recibe las aguas para el riego de la parte del jardín inmediata al gran paseo. El recinto exterior lo constituye una palizada de madera de buen gusto y 4 puertas de hierro. Esta obra se empezó por el general D. Juan González Anleo, gobernador de la plaza, y fue llevada a perfección por el alcalde constitucional D. José Maria López.

En ese mismo campo está el parque de ingenieros, edificio que fuera muy completo y a propósito para su objeto, sino hubiera sido destruido la mitad, desde el sitio de 1811, por hallarse inmediato al frente que atacaron los franceses.

En el campo de la Cruz hay otro paseo, que fue bonito, pero está abandonado, y están, además, la maestranza de artillería de bastante capacidad y buen gusto en la fábrica y un cuartel de infantería, que ocupa la compañía de artillería destinada a la plaza.

Al Suroeste de la población se halla un cuartel de infantería llamado de Santo Domingo, que en la guerra de la Independencia quedó casi arruinado del todo, y aun no se ha reedificado. Podía contener 1.000 hombres.

En el baluarte de San Juan hay otro de caballería llamado de la Bomba, que aloja 200 caballos.

En el campo de Santo Domingo está el llamado de Gitanos para 100 caballos solamente y sin alojamiento para hombres.

Pero no siendo suficientes estos edificios para las necesidades de la plaza, se han habilitado algunos conventos."

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