Cuaderno de bitácora de un viajero a lo pasado de la ciudad que le vio nacer. Pequeñas cápsulas del tiempo, pequeñas curiosidades que voy descubriendo en el papel de los libros y periódicos de aquellos que fueron testigos de otro tiempo, y que con estos artículos vuelven a la luz. Quedan invitados a acompañarme en este viaje.

sábado, 22 de septiembre de 2007

Los antiguos cementerios de Badajoz. Fernando Castón Durán

En pocos sitios como en los camposantos puede uno pasear e imaginar como eran las gentes de nuestras generaciones precedentes.
Cuando leí la descripción que Henao da en 1870 sobre el cementerio de la Alcazaba...

"El cementerio está construido con elegancia y en buenas condiciones, donde se ven soberbios sepulcros de mármol y jaspe con estatuas y figuras alegóricas, que convierten aquella mansión de la muerte en un verdadero monumento del arte"

...empecé a intentar recordar quien de los escritores de huellas de nuestro pasado nos podía acompañar en este viaje donde descansaron los restos de nuestros antiguos moradores. Y rápidamente vino a mi memoria nuestro entrañable licenciado Pero Pérez, nombre con que le gustaba firmar al canónigo y archivero Fernando Castón Durán (1882-1951), en honor de fray Pero Pérez, primer obispo de la diócesis pacense, una vez reconquistada la ciudad por el rey Alfonso IX de León en 1230.

¿Cuantos papeles de lo antiguo habrán pasado por sus manos de archivero, cuanto trabajo y legajos ordenó para los que vinieron después…?

Muchas perlas nos fue dejando en los periódicos Norma, Hoja del Lunes, Hoy y en la Revista de Estudios Extremeños. En dos libros se recopilaron muchos de sus trabajos. En uno de ellos, "Viejos valores pacenses", publicado en 1949, viene su trabajo sobre los antiguos cementerios de Badajoz:

"Pocos ignoran que el circuito de las iglesias y sus alrededores acogía hasta no hace mucho los cuerpos de los difuntos cristianos. La estrechez de lugar no era problema en Badajoz dado el número de sus parroquias, conventos, ermitas y hospitales.

Algunos de estos píos edificios han desaparecido por la injuria de los años y de los hombres. En los que subsisten como la Catedral, San Agustín y los Gabrieles, todavía se conservan abundantes huellas en sus muros y enlosados, de lápidas, nichos y sepulturas. Merecen citarse las bien acondicionadas criptas de la Catedral y de los Gabrieles y las de Santa María, por la rancia nobleza de sus inscripciones funerarias.

Fue hacia el 1778 cuando se publicó la real decisión de suspender los enterramientos en las iglesias, Los pueblos se hicieron los remolones; pero las Cortes de 1812 urgieron su cumplimiento. Razonábanlo con motivo de higiene y de estética litúrgica. No se debía consentir el remover el enlosado de los templos ofreciendo lamentables espectáculos y desniveles en su planta.

Badajoz cesó de sepultar en sus iglesias el 22 de Diciembre de 1813, obedeciendo atento oficio del Ayuntamiento al Vicario general del Obispado, por el que se invitaba que ordenara -a los caballeros párrocos y prelados de las comunidades religiosas de esta población para que a partir del expresado día 22 no se diera sepultura a cadáver alguno en otro sitio ni lugar que el corral de San Francisco, que confina con la calleja de Zumbadero-

Por tanto, el primer cementerio de Badajoz fuera de las iglesias, siquiera de índole provisional, estuvo emplazado en el terreno hoy ocupado por la Delegación de Hacienda. Lo bendijo el cura del Sagrario, don José Falcato Astorga, no sin advertir por escrito que -en dicho camposanto debe ponerse de inmediato una cruz de palo que levante fuera de tierra como la estatua de un hombre regular; que para obviar que entren perros u otro animal es indispensable que se reedifiquen las tapias que se hayan destruidas y derrotadas; que se manden tapar todos los portados que tiene el citado camposanto con el convento, y que se abra una portada decente en el paraje que parezca más oportuno para entrar en él con los cadáveres, pues por dentro del convento es indecente y casi impracticable la entrada que hay-.

El cementerio con carácter de permanente se estableció en 15 de Septiembre de 1821 en el Castillo, hacia el Noroeste, cerca de la llamada Puerta de Carros, donde existían las ermitas del Rosario de los Morenos, que se reservó para capilla, y de la Consolación, que cedió todo su recinto, portal, coro alto y bajo, patio y huerto para la fábrica de nichos y sepulturas. Los que ya peinamos canas recordamos bastante de la estructura y disposición de este cementerio, y el visitante de hoy descubrirá en lo que resta de muro no pocos vestigios emocionales.

En 1833, con motivo del cólera que azotó esta ciudad, se dejó de enterrar en el Castillo, trasladándolo al cerro de la Luneta, situado al Norte del fuerte de San Cristóbal, al que sirvió de reducto artillado en los sitios de la plaza por los franceses. En el mismo altozano, pseudo San Marcial y pseudo San Miguel, como se le ha llamado erróneamente estos días. Cuando la verdad es que el monte de San Miguel se halla al lado de acá del Guadiana, junto al Calamón, entre el cerro del Viento y el de la Mayas.

Hasta el año 1838 se estuvo utilizando este cementerio, en cuya fecha se volvió al del Castillo, puesto que -presentaba un objeto de horror, tristeza y desolación, conmoviéndose el corazón a la sola idea de que las personas de un más tierno amor y cariño, yacen en un lugar de olvido y abandono, expuestas a que los lobos, perros y fieras, hagan de desaparecer sus últimos restos-.

A las dos de la tarde del día 8 de Diciembre de 1839, con asistencia corporativa de la ciudad, se bendijo el camposanto actual en el descenso del Cerro del Viento.

No quedaron abandonados los huesos de los sepultados en los viejos cementerios de la ciudad. En Abril de 1845 se exhuman y trasladan. Leamos el oficio del Ayuntamiento al Cabildo: -Deseando que no se vuelvan a repetir la profanación que más de una vez se ha hecho en el antiguo cementerio del Castillo, y queriendo también que los que ya existen en el de la Luneta se recojan y unidos se coloquen en el camposanto del Cerro del Viento…-"

A tiempos más remotos nos podríamos remontar, como al Campo del Osario, en el actual barrio de San Roque, donde enterraron a los Bejaranos ajusticiados por el rey Sancho IV como castigo por su sublevación en 1289, o más remotos como el Maqbara Al Marda o cementerio de enfermos (posiblemente el encontrado en las excavaciones del aparcamiento subterráneo de Menacho), la Rawda o cementerio principesco de la alcazaba (en la iglesia de Calatrava) o el de mártires donde estaba el cuartel de La Bomba…

¿Descubrirán algo más en las actuales obras de ampliación del baluarte de Menacho?

9 comentarios:

pilo dijo...

Con respecto al cementerio árabe encontrado en la Memoria de Menacho hay algo que todavía no comprendo y me tiene intrigado:
Según manifestó el arqueólogo que dirigió la excavación, la mayoría de los restos encontrados pertenecían personas de raza negra y de una altura muy superior a la media de la época.
¿Eran soldados, posiblemente mauritanos?.

También Rodrigo Dosma, en sus Discursos Patrios, no habla de una tumba encontrada, no recuerdo en qué parte de la ciudad en la que, parece ser, se encontraban los restos de un verdadero gigante.

Julián dijo...

Tienes razón Pilo.

Según Rodrigo Dosma en unas viñas situadas a poniente, cerca de la ciudad y hacia el Guadiana, se descubrió una tumba de piedras mal labradas que contenían varios restos óseos muy descompuestos. Estudiando una quijada baja, que era el hueso mejor conservado, quedaba en evidencia que perteneció a individuo muy alto (un gigantón, según Rodrigo Dosma).
Parece ser que en torno a esta tumba aparecieron huesos de otros individuos lo que podría indicar que la necrópolis de Menacho se extendía hasta el Guadiana.
Rodrigo Dosma añade que los restos de otro gigantón aparecieron

"...en el fondo de un profundo lucillo (sepultura) de una casa cerca, en que yo moré, cuya cabeza tenía el doble de las ordinarias"

Rodrigo Dosma, cuya lectura es tan complicada como interesante, nos habla de otras tumbas en las plazas de San Juan y San Andrés y junto su casa(cementerio de los obispos).

La arqueología ha confirmado la información de Rodrigo Dosma pues en la excavación de la Plaza de San Juan han aparecido varias tumbas que fueron excavadas por Pedro Matesanz Vera y Sofía Sauceda Rodríguez.
Por cierto, esperamos que la nueva campaña de excavación del baluarte de Menacho, que lleva a cabo Ildefonso Ramirez,permita aumentar la nómina de enterramientos de la necrópolis islámica.
Por su parte Yolanda Picado excavó en la plaza que se extiende frente al Museo Luis de Morales varias tumbas romanas tanto de incineración (los cadáveres eran quemados y sus cenizas introducidas en una vasija) como de inhumación (al modo actual).
Tumbas más recientes se descubieron en lo que fue el Hospital de la Cruz y que deben corresponderse con el cementerio del Hospital (la excavación es obra de Beatriz de Grinó).
Por último en la calle Madre de Dios se han descubierto varias incineraciones en urna de cronología prerromana (Sabad Walid y Carlos Fernández).
Los interesados a estos temas estamos de enhorabuena pues se han publicado los resultados de las excavaciones realizadas en la ciudad. Un magnífico trabajo tanto por la calidad de los arqueólogos como por lo cuidado de la edición.

Manuel Cienfuegos Ruiz-Morote dijo...

Que me...tengo que morir
no ofrece duda siquiera,
y me iré cuando Dios quiera
dormidamente hacia el fin.
No es que yo me quiera ir,
pero bien escrito está
que todo aquí quedará
en esta tierra olvidado
... ... ...
Perdonarme, pero al leer la nueva entrada de Fernando, he sentido la necesidad de escribiros este fragmento de un poema de Luis Álvarez Lencero que dedicó a mi padre hace ya muchos años y, aunque se denomina AMOR, empieza de esta forma.

Si en Badajoz hace muchos años los primeros pobladores fueron los prehistóricos, lo normal es que murieran también ¿no?. Sabemos que estuvieron, pero ¿donde se enterraban?. No hay rastro, los más cercanos en Elvas. Y a Elvas no irían a enterrarse. Como me decía un amigo: ¿sabes de algún chino enterrado en Badajoz?...
En 1941 apareció una necrópolis prehistórica justo frente al molino de la Tarasca. Está perfectamente datada, documentada y algún resto se encuentra en el Museo Arqueológico según se recoge el la Revista de Estudios Extremeños Tomo XV del año 1941. Era una tumba cavada en la roca. Nadie sabe nada del molino de la Tarasca, pero la cantidad de cosas que le estamos sacando.

fdelaiglesia dijo...

¿Sabéis si durante la Guerra Civil se habilitó un cementerio moro en la Alcazaba?

Julián, ¿puedes decir donde se han publicado los resultados de las excavaciones?

Para quien le pueda interesar, mañana lunes comienza el IX Ciclo de Conferencias de las fiestas de conmemoración de la Fundación de Badajoz “Al Mossassa Batalyaws”, que organiza la Asociación Amigos de Badajoz:

Lunes 24: D. Luís Berrocal Rangel, “Ahondando en los orígenes: el castro de Badajoz a la luz de las excavaciones de Ratinhos (Moura- Alqueva) Portugal”

Martes 25: D. Jesús Meneses Jiménez, “quién era Ibn Marwan”

Miércoles 26: D. Alonso Rubio Muñoz, “El poblamiento en época romana en el entorno de Badajoz”.

Jueves 27: D. Francisco Branco Correia, “Ibn Marwan y su influencia en los territorios al occidente de Badajoz”.


Las conferencias se desarrollarán a partir de las 8,30 h. de la tarde en el antiguo Ayuntamiento Mudéjar de la Plaza Alta.
(Gracias Antonio por pasarme la información)

Saludos

pilo dijo...

Esa necrópolis que dice Manuel posiblemente se refiera a la de la antigua y ya desaparecida ermita de San Lázaro, en la márgen izquierda del Rivillas. Tan desaparecida está que ni tan siquiera se sabe su ubicación exacta, lo mismo que pasa con la de Santa Marina. Recuerdo, hace ya algunos años, en las obras de la plaza que está frente al colegio de San Roque, en la Picuriña, aparecieron unas tumbas. ¿Te refieres a esas, Manolo?. Creo que se publicó un artículo en el periódico HOY, pero no recuerdo muy bien la fecha.

Respecto a la pregunta que hace Fernando sobre el posible enterramiento de soldados moros en la alcazaba durante la guerra civil, no lo creo probable. Los regulares que murieron en la toma de Badajoz fueron enterrados junto a los legionarios que también murieron en esa batalla, en el cementerio de la carretera de Olivenza. Sus tumbas se encuentran justo debajo del lugar en el que se alza el monumento a las víctimas de la represión.
Más tarde, con el frente de Extremadura, se trasladó a Badajoz a bastantes marroquies que fueron heridos en diferentes lugares y algunos murieron, pero todos están enterrados en el cementerio.

Por cierto, hace algún tiempo, cuando pertenecía a la Asociación Amigos de Badajoz, cuando se estaban preparando las fiestas de Al Mossassa me llamaron por teléfono unos individuos que tenían pensado venir desde Marruecos. Quedé con ellos porque no sabía muy bien qué querían y por qué se dirigieron directamente a mí en vez de a otras personas con más cargos en la Asociación. En resumen. Uno de los individuos me dijo que era miembro de no sé qué asociación encargada de recuperar los restos de los soldados marroquies y otro trabajaba en la embajada o algo así y se les metió en la cabeza que en el antiguo cementerio, el que está entre el actual edificio de la biblioteca y la muralla, estaban enterrados varios marroquies muertos en la guerra. Me costó Dios y ayuda convencerles que ese cementerio, que sigue estando allí por cierto, a casi dos metros por debajo del actual nivel del suelo, no se utilizaba desde el siglo XIX y que justo sobre él se levantó un ala del Hospital militar que después fue derribada al reformar el edificio.

Otro cementerio, aunque pequeño, se encuentra en los fosos del baluarte de Santa María, (colegio Los Pinos)en el que están enterrados varios soldados británicos muertos en el asalto a Badajoz el 6 de abril de 1812. Que yo sepa, esos restos creo que no se trasladaron a ningún lugar y siguen estando allí. Aunque a finales del siglo XIX parece ser que ya estaban las tumbas muy deteroriadas.

Paco Guzmán dijo...

Señores traigo noticias frescas de la excavación de Menacho.

Ayer estuvimos viéndola y entramos con el peón dentro. Por lo visto no esperaban encontrarse con la casa con la que se han encontrado. Han hecho catas a ambos lados para dar con el suelo pero no han llegado a ningún sitio. El nivel estratigráfico de la maqbara está aún casi metro y medio por debajo del actual (se corresponde con el empalme del segundo bloque de hormigón armado de la pared del actual parking).
La edificación es grande y según nos contó el trabajo parece ser que se va a alargar mucho, hay un canalón en mitad de la pared de la edificación que me da a entender que puede ser una parte superior de la misma, yo me mojaré a diferencia de julián y diré que parece, a mi humilde entender una entrada de luz.

Lo mejor es que hay una continuación del edificio hacia la ciudad que van a seguir excavando. Probablemente puede que haya dos pozos cegados que van a empezar a investigar.

Lo mejor de todo es que Javi encontró un trozo de enlucido de cal de gran calidad y del mismo color y textura que los suelos y zócalos del palacio marwaní posiblemente tras la reforma aftasí. Estos son los mismo suelos encontrados, si no me equivoco, en la casa del siglo XI de la excavación de la plaza de España. Debido a ello me aventuro a pensar lo que todos sabéis...El problema es casar eso con la maqbara y su datación.

Espero veros pronto. La excavación va para largo, el Lunes van a presentar un nuevo proyecto.

Paco Guzmán dijo...

Supongo que ya lo habréis visto pero ahí os lo dejo.

Es una gran noticia aunque ya lo auguré en nuestras cervezas postconferenciales.

Al final va a resultar que el Badajoz andalusí se va aproximando más a una gran ciudad fuera de esa alcazaba que dicen "poblada".

http://www.lacronicabadajoz.com/noticias/noticia.asp?pkid=25334

Aunque tengo una duda, ¿cómo fechan ese tipo de cerámica sin vidriar? Supongo que lo harán por paralelos, me gustaría saber cuáles.

Un saludo.

Asociación Cultural Voluntarios de Castilla dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Asociación Cultural Voluntarios de Castilla dijo...

Creo que fue a Alvaro Meléndez, a quien oí en cierta ocasión contar que las lápidas que había en la iglesia de S. Agustín fueron utilizadas como parte del relleno en la vía entre puentes de la margen izquierda del Guadiana, o sea, entre Puerta Palmas y Puente Nuevo.